Aletas y Cartílago
100,000,000 de tiburones son capturados anualmente. En algunos casos se usa la carne, pero lo que promueve realmente su captura es la demanda de aletas. Aunque existen grandes mercados en Japón, Singapur y Corea, el mercado más grande y de mayor crecimiento es el de China. El crecimiento de la clase media y alta en China ha incrementado la demanda de las aletas de tiburón.
La aleta de tiburón y en especial la sopa es un producto de prestigio en muchas culturas asiáticas. A pesar de que la aleta no tiene sabor y sólo sirve para agregar textura a la sopa que generalmente es de pollo o cerdo y que su alto contenido de mercurio puede influir en varias enfermedades, malformaciones en fetos en mujeres embarazadas y disfunciones sexuales en hombres, las personas la compran para mostrar su riqueza y respeto hacia sus invitados, de la misma forma que nosotros ofreceríamos champaña o puros. Es un alimento de prestigio que antes sólo los emperadores podían permitirse, pero con el auge del consumo en China, la explotación irracional del tiburón se ha convertido en un problema global.
Se conoce como yu chi (traducido como ala de pescado). Se considera una delicia en la cocina China desde la dinastía Sung (960 - 1279) y ha sido un componente tradicional en banquetes de boda u ocasiones especiales y como parte de la hospitalidad y respeto que se ofrece a los invitados. Pero, ¿es hospitalidad convertir a los invitados en cómplices de un crimen en contra de la naturaleza?
Muchos consumidores ignoran el origen de la aleta de tiburón. Estudios en China, Hong Kong y Taiwán demuestran que una buena parte de la población no sabe de donde viene. Esto se debe a que la traducción literal es “sopa de ala de pescado”. Ignoran los problemas de su pesca y del finning o aleteo. Piensan que la aleta vuelve a crecer y que la aleta de tiburón tiene mucho sabor, es nutritiva y tiene propiedades medicinales. De hecho, como depredadores los tiburones acumulan las sustancias tóxicas de los animales de los cuales se alimentan, y su longevidad incrementa este efecto. La carne y las aletas de los tiburones contienen peligrosos niveles de metilmercurio, que es una potente neurotoxina en los humanos, especialmente peligrosa para el desarrollo de los fetos y se asocia a la infertilidad masculina. La misma sustancia puede encontrarse en el atún y otras especies depredadoras.
 En las aguas de las islas Galápagos, Cocos, Revillagigedo (México), Costa Rica y otras, millones de tiburones son atrapados, se les cortan las aletas y los cuerpos son tirados todavía vivos por la borda para sufrir una lenta muerte bajo el mar, sin poder defenderse. A esta práctica se le conoce como finning o aleteo. La razón de la práctica, desde el punto de vista económico es simple. La parte más valiosa del tiburón son las aletas y un barco tiene espacio limitado para carga. No tiene sentido llenar las bodegas con carne de bajo precio si se pueden llenar con aletas de alto precio. Puede tener sentido económico, pero éticamente se está tirando al mar un recurso necesario para personas de bajos recursos, al mismo tiempo que se está masacrando a una especie por un artículo de lujo. Además habría que pensar que es poco probable que la pesca de tiburones pueda ser sustentable a nivel industrial y si es éticamente correcta. En el año 2000, en las islas Revillagigedo frente a Cabo San Lucas, una flota pescó de forma intensiva por 5 días. Se estima que se mataron de 2,000 a 4,000 tiburones por sus aletas. Los cuerpos fueron tirados por la borda. Si hiciéramos esto con tigres por su piel, leones por su melena o alguna otra especie terrestre, sería un escándalo. Pero parece que si sucede en el mar, fuera del alcance de las cámaras y nuestros ojos y con un a especie como el tiburón, no hay problema. Por favor vean las ligas de video para conocer más. Podrán ver la barbarie de como despojan de sus aletas a los tiburones todavía vivos y como son arrojados todavía vivos para morir en las oscuras profundidades una muerte lenta.
Los pescadores de líneas largas o redes tienen una explicación. Dicen que prohibir el finning o aleteo no tiene sentido ya que el tiburón de cualquier forma moriría si es atrapado por una red o por líneas largas, pero un estudio demostró 88% de los tiburones atrapados con líneas largas sobrevive. Tomando en cuenta la mortalidad por estrés o heridas, el porcentaje de supervivencia es bueno. En cualquier caso, es mejor que cuando se les cortan las aletas y se les tira por la borda.
Una técnica para terminar con el finning es prohibir cortar las aletas del tiburón en alta mar. Debe llegar completo a puerto. Por supuesto que no es lo ideal, pero eliminaría parte del problema.
Otro problema reciente es la pesca del tiburón por su cartílago. Se comercializa en tiendas naturistas como una cura contra el cáncer. Hasta este momento, no existen estudios científicos que demuestren su efectividad. La creencia de que el cartílago de tiburón funciona como cura, viene de un libro que se llama “A los tiburones no les da cáncer”. La creencia es que si a los tiburones no les da cáncer, si lo consumimos a nosotros tampoco nos dará. Es como pensar que si comemos tigre nos volveremos más valientes, si comemos monos nos volveremos más ágiles o si comemos gallina nos volveremos ovíparos o nos saldrán plumas. Pero aunque esto fuera cierto, científicos de la Universidad Johns Hopkins en Maryland y la Universidad George Washington en Washington han entregado estudios en donde se muestra los efectos del cáncer en tiburones. Incluso en el cartílago. La persona que escribió el libro también está en el negocio del cartílago y fue demandado por hacer declaraciones falsas sobre el cartílago. Perdió el caso. Dice que pronto tendrá resultados de un estudio científico para demostrar que lo que declara es cierto. Posiblemete el estudio todavía tardará varios años en completarse. Quizá hasta su retiro del negocio del cartílago.
En su página Web, argumenta que no matará tiburones adicionales, pues éstos ya están muertos y que sólo compra cabezas de tiburones aleteados para obtener cartílago.
Antes de comprar cartílago busca los estudios y las demandas que existen por fraude contra estas personas.
Si es que los tiburones resisten el cáncer mejor que otras especies, habría que realizar estudios serios de la especie para entender su biología y causas de su resistencia, no exterminarlos por una llamada “cura” que claramente no funciona.
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